La formación Docente en Venezuela hasta la década de 1960. Abraham Toro

LA FORMACIÓN DOCENTE EN VENEZUELA HASTA LA DÉCADA DE LOS 60
En América Latina los centros de formación docente toman sus nombres, organización y finalidades de la experiencia francesa. Como ejemplo se tiene la creación de la primera Escuela Normal en Argentina, que fue creada el 13 de junio de 1870, por un Decreto que lleva la firma del entonces Presidente de esa Nación, Don Domingo Faustino Sarmiento, en la ciudad de Paraná, institución todavía existente hoy día y que lleva el nombre de Escuela Normal Superior José María Torres. En Francia es establecida la primera Escuela Normal, que aún permanece abierta, con el nombre de Escuela Normal Superior del año III (de la Revolución Francesa), fue creada –bajo el impulso de Joseph Lakanal y del Comité de Instrucción Pública– el 30 de octubre de 1794 en la ciudad de París, su fundación y organización fue decretada por la Convención Nacional. Esta Escuela se instala en el Anfiteatro del Museo Nacional de Historia, demasiado pequeño para acoger toda la promoción de alumnos. Allí enseñaron algunos de los sabios de la época como Berthollet, Daubenton, Laplace, Lagrange y Monge. Debido a la situación financiera y política catastrófica en los tiempos de la Revolución Francesa, este centro de formación docente, dotado de recursos financieros solamente para cuatro meses de funcionamiento, desaparece desde el 19 de mayo de 1795. La misión original de dicha Escuela Normal Superior era la de formar profesores pero también se centró ampliamente en la preparación de cursos de 120
la “agregación cultural”, es decir, de formación cultural de alto nivel a los alumnos tanto para la investigación científica fundamental o aplicada, como para la enseñanza universitaria o en las clases preparatorias en las grandes escuelas del mismo modo que para la enseñanza secundaria. El propio Lakanal, su único Director, lo señala cuando precisa que la Escuela tenía como propósito esencial la formación de un gran número de “institutores”, capaces de ejecutar un proyecto que tendría como objetivo “la regeneración del entendimiento humano”. La importancia relativa de estos diferentes objetivos varía, en Francia, de una Escuela Normal Superior a otra, pero en general, se estima hoy en día que un tercio de los normalistas se orientan hacia la investigación fundamental o aplicada, otro tercio hacia la enseñanza (secundaria o en clases preparatorias) y el otro tercio va hacia la administración de los grandes establecimientos del estado o del sector privado. Esta Escuela fue refundada por un decreto de Napoleón el 17 de marzo de 1808, en los locales del antiguo Colegio Plessis-Sorbonne y bajo bases más estrictas (promociones reducidas, reglamento de inspiración militar, uniforme obligatorio), y abre sus puertas en 1810. En 1814 se ubica en el edificio de la congregación del Santo Espíritu. Hasta 1818 no hay concurso de entrada: los alumnos eran elegidos por los Inspectores de Academia en función de los resultados escolares en el liceo. Bajo la Restauración, la Escuela cambia muchas veces de emplazamiento e incluso una vez cambia de nombre: suprimida el 6 de junio de 1822, renace por una ordenanza del 9 de marzo de 1826 bajo el nombre de Escuela Preparatoria, en los locales de Luis el Grande, después en el colegio Plessis a partir de 1828. Con la Revolución de Julio de 1830 , el 6 de agosto vuelve a llamarse Escuela Normal Superior. Pero existen otros antecedentes europeos.

La Escuela de Educación de la Universidad de Carabobo: Historia, Pedagogía y Currículo (1960- 2000) para este tipo de centro de formación de docentes. En Alemania, A. H. Francke (1663-1727), organiza el Complejo Escolar de la ciudad de Halle, que posteriormente se transformará, en 1694, en la Universidad pietista más importante y que llevará el mismo nombre. Este centro educativo contaba con una población estudiantil numerosa, más de tres mil estudiantes. Entre los centros educativos funcionaba una Escuela Normal de Docentes (Seminarium praeceptorum) y una Escuela Normal Secundaria (Selectum Praeceptorum). Casi un siglo después, también en Francia, como antecedente, se tiene a San Juan Bautista de la Salle (1651-1719), eclesiástico y educador francés, nacido en Reims. Tras ser ordenado sacerdote, fue canónigo de la catedral de su ciudad natal. Su obra pedagógica es muy abundante y original, sustituyendo la enseñanza colectiva por la enseñanza individualizada. En 1685 también fundó en Reims una escuela para la formación de sus maestros que es considerada como la primera escuela Normal o de magisterio. Lamentablemente desapareció, aunque no así la obra educativa de los “lasallistas” que todavía pervive. Ahora bien, estas instituciones educativas sobreviven básicamente por dos razones. La primera de ellas: porque su nombre deriva de la palabra latina norma que significa regla, ley, precepto, así como escuadra de albañilería. Así una escuela normal “sería donde, por su misma naturaleza, se enseñe y se practique como ajustar ciertas normas establecidas de antemano, sean éstas de: conocimiento, socioconductuales, éticas, políticas, culturales, de pensamiento” (Peñalver: 2007, p.12). Es decir, las escuelas normales formarían “institutores” para lograr la mayor cohesión social posible, el respeto a la norma, a los preceptos e ideales de quienes dirigen los centros educativos. Por esta razón, en América Latina, y Venezuela no escapa a ello sobre todo a partir de Guzmán Blanco, se toman las experiencias de las escuelas normales francesas porque servían de “dispositivo esencial” que garantizaba el despliegue de los ideales de la Revolución Francesa y de la Ilustración. Así lo señalan Birgin, Dussel, Duschatzky y Tiramonti (1998) quienes apuntan, refiriéndose estos autores a Argentina, que:
La tradición que marcó la formación de los docentes en nuestro país fue el normalismo, construido desde un Estado protagónico, que, simultáneamente, creó un sistema educativo entendido como herramienta privilegiada para construir la Nación y se reservó para sí la formación (a través de las escuelas normales) de un cuerpo de agentes que llevaran a cabo esa tarea. Sin embargo, es necesario destacar que, sobre esa matriz y esas instituciones, se inscriben las posteriores tendencias y propuestas de reforma de la formación docente. (p.15).

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Este espacio es generado por docentes venezolanos que dan a conocer sus trabajos. El espacio es un trabajo cooperativo-colaborativo en donde encontraran notas sobre Gestión Educativa, Historia venezolana como por ejemplo la Historia de la Independencia, Pedagogía y Ensayos que son avances de una investigación que no culmina por ser muy ambiciosa. Los textos son compartidos por la UCLA, Carlos Giménez Lizardo, Universidad de Carabobo, Reinaldo Rojas, Abraham Toro, Luzmila Marcano

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