Elisa Guerra «hace falta reimaginar la escuela» México

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1. A pesar de que existen innovaciones educativas en nuestro mundo y que los mismos sirven de inspiración para el futuro, ¿Qué falencias se pueden apreciar y que la UNESCO ha puesto su objetivo educativo?
Más que hablar de “falencias,” preferiría hablar de riesgos o preocupaciones. Existen muchos. El mundo se ha vuelto un lugar cada vez más complejo e incierto: estamos presenciando el retroceso de la democracia en muchos países, el incremento de la violencia y la guerra, el impacto del cambio climático y las migraciones forzadas, los retos de la inequidad y la pobreza, la doble cara de la tecnología, con sus promesas y sus peligros. La escuela se nos va quedando corta.
No es suficiente adquirir conceptos, manejar datos, almacenar hechos. Para resolver problemas complejos, necesitamos movilizar todos nuestros recursos, nuestros sentidos, pasarlos por el crisol de la determinación, ponerlo todo junto, trascender.

Nos hace falta carácter. A todos estos retos, añadamos uno más: la crisis global del aprendizaje, identificada primero por UNESCO en 2014 y más tarde ratificada por el Banco Mundial en 2018. En ese entonces, la mitad de los niños de diez años en el mundo no podían comprender un texto simple. No es tanto que los niños fallen en la escuela, es más bien que la escuela les ha fallado a nuestros niños. Muy particularmente, en nuestra región, Latinoamérica, se pronostica que en la postpandemia ya no será uno de cada dos, sino siete de cada diez niños que no puedan leer con comprensión para cuando cursen el quinto grado de primaria. Si bien no podemos dejar de atender las graves carencias de nuestras escuelas, con toda justicia, también tendríamos que decir que la sociedad le ha fallado a nuestras escuelas.
Hace falta reimaginar la escuela. Entre todos: Los gobiernos, los docentes, las familias, los estudiantes, la comunidad. Con ese fin, UNESCO creó la iniciativa sobre los Futuros de la Educación, e invitó a 18 líderes de pensamiento, de diversas partes del mundo, a participar en la Comisión Internacional que desarrolló, durante dos años, el reporte global titulado “Reimaginar Juntos Nuestros Futuros: Un nuevo contrato social para la Educación.” Este reporte, que fue publicado a finales del 2021, invita a la comunidad internacional a hacerse tres preguntas, con respecto a la educación: ¿Qué estamos haciendo bien, y deberíamos continuar? ¿Qué cosas deberíamos dejar de hacer? Y ¿Qué otras cosas deberíamos reinventar, de manera creativa? El reporte es un documento abierto, con propuestas concretas (sobre escuelas, docentes, currículos, pedagogías y aprendizaje a lo largo de la vida) pero con una gran flexibilidad y espacio para la innovación.

2. ¿Quiénes son pedagogos que trabajan junto con UNESCO para lograr una “Escuela Nueva” que logre poner en práctica principios válidos de la teoría moderna de aprendizaje a nivel de escuela y
de clase?
Si bien UNESCO no propone una pedagogía concreta como la ruta hacia la mejora, sí aboga por lo que hemos llamado “pedagogías de solidaridad y colaboración.” ¿Cómo se verían estas pedagogías? En primer lugar, están profundamente arraigadas en los derechos humanos y se rigen por principios de no discriminación y respeto a la diversidad. Plantean problemas y son participativas, en contraposición a ser pasivas e individualistas. Reconocen que nuestros futuros son interdependientes y, por lo tanto, son pedagogías interdisciplinarias, intergeneracionales e interculturales. En la misma línea, afirmamos la importancia de que los estudiantes -y los docentes- nos convirtamos en ciudadanos globales. Algunos ejemplos de cómo llevar esto a cabo son las experiencias de aprendizaje-servicio y la participación comunitaria en la educación.

3. ¿Qué políticas educativas se llevan a cabo en UNESCO para que el rendimiento en el aprendizaje, repetición y graduación no lleguen a ser un problema endémico en los sectores más desfavorecidos?
El papel de UNESCO no es, propiamente, el de implementar políticas educativas. Eso corresponde a cada nación, por supuesto. UNESCO realiza investigaciones, presenta datos y emite recomendaciones para que los Estados miembros tomen sus propias decisiones.
Uno de los problemas más serios es, por supuesto, la inequidad educativa. No es un problema de fácil solución porque hay muchos factores implicados, por ejemplo, la pobreza y las migraciones forzadas.

La escuela, por sí misma, no puede resolver estos retos. La tecnología, en este sentido, llega con promesas, pero también con riesgos. Personalmente, pienso en dos estrategias que podrían marcar una diferencia importante: por un lado, apostar por una educación temprana universal de gran calidad – en la que todos  desarrollar su potencial- y por otro lado, la enseñanza inicial de la lectura. En el medio de la ya mencionada crisis global del aprendizaje, me parece que es urgente repensar cómo y cuándo estamos enseñado a leer a nuestros niños, porque, a juzgar por los resultados, hay algo que estamos haciendo bastante mal.

Material complementario de Elisa Guerra.

El debate sobre la «edad idónea» para aprender a leer

Una de las principales razones por las que existe el debate sobre la “edad idónea” para el aprendizaje de la lectura se deriva de la idea de que “aprender a leer” es algo así como una materia escolar que hay que añadir al currículo, lo que de entrada coloca a la lectura en la escuela primaria, aterrizando automáticamente en el primer grado, alrededor de los seis o los siete años. A esa edad, asumimos que los niños y niñas ya “tienen la madurez” necesaria para iniciarse en este proceso.

Lo que realmente tienen los niños a los seis años es una mayor capacidad para permanecer sentados por largos periodos de tiempo, separados de sus padres, en un ambiente escolarizado, acomodados en grupos mas o menos numerosos al cuidado de un solo docente. Entonces, nos “damos permiso” de atosigarlos con lecciones y ejercicios, de aburrirlos hasta las náuseas con planas y planas de frases desabridas e irrelevantes: al fin y al cabo, “la letra con sangre entra.”

El longevo paradigma que nos dice que los niños “deben” de aprender a leer a los seis años no parte en realidad de la capacidad e interés de los pequeños. Los seis años no son la mejor edad para el niño. Los seis años son la mejor edad para el sistema escolar que hemos creado, para el aprendizaje en masa, para la enseñanza de talla única.

Leer no es una materia escolar. Leer es una función cerebral. La “edad idónea” para aprender a leer es cuando es más fácil y gozoso para los niños, cuando existe mayor probabilidad de éxito, cuando el proceso puede realizarse sin prisas y sin presión, y cuando el cerebro es más receptivo a los estímulos lingüísticos (la lectura, a fin de cuentas, es lenguaje). Existe un amplio periodo de tiempo que cumple con estos requisitos: la infancia temprana. Para muchos niños, los seis años es demasiado tarde.

Una vez que determinamos el mejor momento para los niños para aprender a leer, entonces toca pensar cómo enseñarles, porque, por supuesto, no podemos presentar la lectura a una niña de tres años de la misma manera tediosa y descontextualizada como tradicionalmente se le enseña a una niña de seis (tampoco creemos que la forma tradicional sea la mejor manera para la niña de seis, o para los niños de cualquier edad, por cierto).

No se trata, como muchos piensan, de una carrera para “adelantar procesos”.  Todo lo contrario. No queremos empezar antes para acabar antes. Queremos empezar antes para llegar más lejos. Si empezamos antes, y lo hacemos de manera lúdica y relajada, no sólo tendremos más tiempo para lograr nuestro objetivo (tres o cuatro años en lugar de uno o dos) sino que podremos llegar a una lectura más ágil, más fluida, más significativa, y por ende con mayor comprensión, simplemente porque el cerebro de los niños muy pequeños es más sensible a los estímulos del lenguaje.

Leer es una de las habilidades más importantes para la vida, y sin embargo, ya desde antes de la pandemia, 57% de los niños de diez años, escolarizados en países de ingresos medios y bajos, no podían comprender un texto simple, según reportan el Banco Mundial, UNESCO y UNICEF. A raíz del cierre masivo de escuelas, ahora son siete de cada diez niños en estas regiones del mundo los que no pueden comprender lo que leen.

Por supuesto, son muchos los factores que contribuyen a esta “pobreza de aprendizajes”. Pero no podemos asumir que todos los factores son ajenos al proceso de enseñanza en sí: necesitamos cuestionar el cuándo y el cómo hemos enseñado a nuestros niños a leer, porque, a juzgar por los resultados, algo hemos estado haciendo mal. Muy mal.

Elisa Guerra es maestra en Educación por la Universidad de Harvard. En 2015 fue nombrada “Mejor Educadora de América Latina y el Caribe”, por el Banco Interamericano para el Desarrollo, y fue finalista al Global Teacher Prize -considerado el Nobel de la docencia- en 2015 y 2016. Fue integrante de la Comisión Internacional para los Futuros de la Educación de UNESCO, y coautora del reporte “Reimaginar Juntos Nuestros Futuros: Un nuevo contrato social para la educación”.
Es autora o coautora de más de 25 libros de texto, infantiles y educativos, y ha presentado más de 350 conferencias inglés y español en 24 países. Elisa es fundadora de la red de Colegios “Valle de Filadelfia”, con presencia en México, Ecuador, Brasil y Colombia. En 2017 la televisora “Al Jazeera” (Medio Oriente) realizó un documental sobre Elisa, reconociendo su propuesta como una de las seis innovaciones educativas más importantes en el mundo.

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Acerca de Daniela Leiva Seisdedos 863 Articles
Profesora de Historia en actividad en el aula. Colegios San Cayetano y Nuestra Señora de Lourdes. Personalidad Destacada de la Educación por el Concejo Deliberante de La Plata. Directora de la Revista Educativa El Arcón de Clío. Revista realizada por docentes de Argentina, España, Colombia, México, Uruguay, Venezuela y otros países de Latinoamérica. Ganadora de VI Premios UBA (Universidad Nacional de Buenos Aires) a la difusión de Contenidos educativos en Blogs escolares. Libros publicados: Autora de los Manuales para docentes en Construcción de Ciudadanía 1, 2 y 3. Editorial Alfaomega. Escritos de Mujeres Bolivarenses “Derechos, luchas y conquistas”. Municipalidad de Bolívar – Dirección de Derechos Humanos. Seminarios educativos y Conversatorios en: FEDIAP: ¿Cómo aprenden los que enseñan? UCEMA: “El lenguaje que se escucha en el aula?, Foro Scouts de Argentina “El Trabajo Decente”. Fundación Emocionar, Misiones con La Educación a Distancia sin Distancia. Reconocimineto en España Empoderamiento Femenino y Educativo de Invery Crea España. Editores de Santillana Argentina y España. Experiencia destacada REDEM (Red Educativa Mundial). Reconocimiento en el portal EducAR al trabajo realizado en el blog Clio y sus Secretos. Distinguida por el Diario Clarín entre los 13 docentes del año 2013. Nombrado entre los 10 blogs favoritos. Editores de Santillana España. Talleres Pre Universitario sobre Pensamiento Social en el Colegio San Cayetano, La Plata. Coordinadora del Departamento de Ciencias Sociales colegio San Cayetano de La Plata. En Argentina Publicaciones en: Bolívar Hoy, Cuarto Poder de Formosa, Cinco Días, NCN, Cuarto Poder (Formosa) CadenaBA y El Palomar Diario. Diario Clarín y La Nación notas de opinión. En España publicaciones en las revistas ONLINE Magisterio, INED 21, “Intrahistoria” y “Papel de Periódico”.

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