Decantando la legislación: ser maestro en venezuela hoy en día (antes y durante la pandemia). Parte I. Venezuela

Artículo 102: La educación es un derecho humano y un deber social fundamental, es democrática, gratuita y obligatoria. El Estado la asumirá como función indeclinable y de máximo interés en todos sus niveles y modalidades, y como instrumento del conocimiento científico, humanístico y tecnológico al servicio de la sociedad. La educación es un servicio público y está fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, con la finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática basada en la valoración ética del trabajo y en la participación activa, consciente y solidaria en los procesos de transformación social consustanciados con los valores de la identidad nacional, y con una visión latinoamericana y universal. El Estado, con la participación de las familias y la sociedad, promoverá el proceso de educación ciudadana de acuerdo con los principios contenidos de esta Constitución y en la ley. (CRBV, 1999)

La profesión docente en el mundo es el pilar (o al menos debería serlo) de todas las demás profesiones, en otros continentes al Maestro se le ve como un guía, como la máxima autoridad, se le tiene respeto, se desea llegar a ser tan grande como él, en Asía hasta se les ovaciona de pie y se le rinde tributo. En América, específicamente en Venezuela, lamentablemente es todo lo contrario: el Maestro ha dejado de ser aquella profesión maravillosa, aquel ejemplo a seguir,  lleno de respeto y consideración para ser los mendigos de la “Nueva Sociedad”, donde hasta un estudiante egresado de bachiller puede alardear que “con su sueldo, cobra mucho más que su maestros y se cree con el derecho a decirnos ¿Qué hacemos dando clases con tan mala paga, hoy valorado en menos de 1$ mensual?” Hoy por hoy, solo nos ven (en su mayoría) como simples niñeras y creen que llevan a  sus hijos a las instituciones educativas (sobre todo las públicas) para que se los cuidemos y no para que se les eduque. Es que, el problema  va mucho  más allá, aún los  representantes y responsables confunden la Educación Formativa-Académica con la Educación de Casa que muchos NO les dan a sus hijos. El docente que debe reforzar esa educación y añadirle una pizca de conocimiento, no tenemos mucho con que trabajar en esas condiciones pero aún así no nos rendimos y lo intentamos.

Si tenemos conocimiento sobre la legislación en Venezuela, vamos a analizar este Artículo 102 de nuestra Carta Magna: que como derecho humano la Educación está siendo vulnerada, mucho antes de la pandemia, ya cantidades mayoritarias de instituciones educativas estaban por el suelo, había tanto abandono de aula por parte  de los estudiantes como deserción de los docentes, no se les hacía rentable estar toda la semana en aula y no poder siquiera llevar un mercado decente quincenal a su familia; los estudiantes ya no veían beneficioso el estudiar porque consideraban que si su maestro estudio, tiene sus títulos y aún así no le alcanzaba ni para comprarse unos zapatos nuevos, ellos no tenían motivación para hacerlo,  otros sencillamente porque antes de aprender, quieren tener sus estómagos llenos y en aula no lo conseguirán. Yo hoy me siento orgullosa a pesar de la situación tan penosa que vivimos los Profesores, de los estudiantes que formé y que se fueron por la carrera docente (para ellos siempre mi respeto y admiración).

Siendo un deber social fundamental, en la actualidad ya no es valorada la educación: muchas instituciones ni siquiera cuentan con especialistas (psicopedagogos, psicólogos, psiquíatras y mucho menos trabajadores sociales) que puedan ayudar a los jóvenes con toda la carga emocional que presentan en estos tiempos: padres que los han abandonado para irse a otro país supuestamente para poderlos alimentar, abuelos que no pueden cuidarse ellos ni a sus nietos por la edad o porque también deben ir a trabajar para medio comer, situaciones de maltrato físico, verbal e inclusive hasta sexual por ese abandono del nido; a la sociedad poco le importa la generación de relevo ¡hay que sobrevivir y hacerse fuerte! o al menos es lo que cree la mayoría.

La educación es democrática, gratuita y obligatoria, al menos uno de estos criterios  se cumple a cabalidad y es el de ser gratuita ¡lo es tanto que ya a los docentes no nos pagan por nuestro trabajo, porque con la vocación vamos al mercado y cubrimos nuestros gastos!, así parece que lo entiende el actual Ministro de Educación (que además se supone es colega y en sus años mozos estuvo en la lucha por las reivindicaciones…ya eso se le olvido en estos tiempo de poder). La democracia puede que exista en el aula porque cada docente es Autónomo en su materia, pero la obligatoriedad queda obsoleta cuando se está en el hogar con varios niños,  las prioridades cambian radicalmente. Aunque el docente, con lo poco que tiene,  quiera ayudar a  sus estudiantes pero es imposible física y económicamente en la actualidad hacerlo.

SÍ, en papel multigrafiado, está escrito  en todas las copias que cada quién tiene en sus casas sobre la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que el Estado (si ese Estado con mayúscula)  debe asumir la función “indeclinable y de máximo interés en todos sus niveles y modalidades, y como instrumento del conocimiento científico, humanístico y tecnológico al servicio de la sociedad” (p. 108), un Estado, que está mucho más preocupado de realizar campañas políticas, imprimir pancartas alusivas a su ideal, ir a las instituciones y hacer sus trabajos políticos con las comunidades (así vean que se están cayendo la misma por falta de interés) que de invertir en tecnología, en libros, en materiales audiovisuales, en materiales de oficina e inclusive en lo más elemental que sería el material de limpieza de las instituciones educativas y lo puedo decir con conocimiento de causa, pero que se nos veja al decir que: “solamente nos preocupamos por el sueldo”,  no escuchan verdaderamente  nuestros reclamos legítimos en su totalidad.

Acerca de Delia Estanga 7 Articles
Mi nombre es Delia Estanga, soy Licenciada en Educación Mención Historia graduada de mi Amada Universidad Central de Venezuela en Caracas, allí también estoy terminando mi carrera de Historia (de base). Actualmente soy Magister en Historia Militar, Licenciada en Emergencias Prehospitalarias y estoy activa haciendo un Doctorado en Historia. Me apasiona mi carrera de Educación y sobre todo el Tema de Historia. Nací en Caracas.Como Docente, hay que ser el ejemplo para las futuras generaciones, por lo que, cada día me empeño en tener mayor y mejor conocimiento, en actualizarme con las temáticas y las estrategias. Escribo sobre Gestión Educativa y Pedagogía

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