Batalla del Pihue

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De Rescatando nuestra historia. 15 y 16 de febrero de 1858: Batalla del Pihue.
El gran cacique Juan Calfucura nació a fines del siglo XVIII en Llona, Chile. En 1831 Rosas lo autorizó a instalarse en las Salinas Grandes con el fin que contuviera a otras tribus enfrentadas al gobierno. Calfucura no vaciló en acumular el poder necesario a través de acuerdos diplomáticos o simplemente aniquilando a los caciques opositores.
En 1852, con la caída del gobierno de Rosas, se sintió liberado de los acuerdos previos y se alió al Gral. Urquiza para intensificar sus malones sobre el sur bonaerense. El cacique recibía subsidios del gobierno de Paraná y obtenía botines de guerra. Entretanto la Confederación mantenía ocupados a los porteños restándole una fuerza de entre 4000 y 6000 hombres, muy necesarios para emplearlos en su contra en la latente guerra civil.
En 1857 el Gobierno de Buenos Aires había logrado acuerdos con algunos caciques de extracción tehuelche u otros que sufrían los embates de Calfucura, por otra parte, el Ministro Gral. Zapiola dispuso reorganizar la Guardia Nacional y dividir las fuerzas de la campaña en 17 regimientos, asimismo conformo el denominado Ejército de Operaciones del Sud y con eso dió inicio a la ofensiva contra Calfucura.
El Ejército quedó a las órdenes del Cnel. Nicolás Granada y se dividía en dos columnas: la 1a. «La División del Azul» al mando del Cnel. Emilio Conesa y la 2a. la del Cnel. Wenceslao Paunero que debía constituir su base de operaciones en Bahía Blanca.
El 27 de noviembre el ejército se movió rumbo a Carhue en busca de Calfucura. El 4 de enero Granada con su Estado Mayor y la 1a. División llegó a a Pilla Huinco Grande estableciendo su línea de comunicación con Bahía Blanca.
El 10 de febrero el ejército se reunió en las costas del arroyo Pigüé sumando unos 2000 efectivos bastante bien equipados.
El 15 de febrero el ejército rompió la marcha en columnas paralelas y formó un campamento que se respaldaba sobre las barrancas del arroyo y cubría sus tres flancos con una línea conformada por las distintas unidades, en el centro se resguardaba el tren de combate con los bagajes, ganados y caballadas. De esa forma el Comandante Granada esperaba en una posición estática el ataque de los aborígenes.
Calfucura ponía en juego todos los recursos necesarios para dar tiempo a que la masa de su gente se replegara tierra adentro. Envió una columna de 200 jinetes por la costa del arroyo para interceptar al Mayor Iturra y su sección.
Este entrevero dió inicio formal a la acción.
Luego de un duro combate de arma blanca los aborígenes se replegaron dejando el campo de batalla con algunas bajas. Las fuerzas de Calfucura inferiores en cantidad habían logrado frenar a un ejército importante en número y medios. Ambas fuerzas quedaron toda la noche sobre las armas. El 16 de febrero a las 5h el Cnel. Granada movió a su ejército bordeando el arroyo en tres columnas paralelas: la división Paunero cercana al arroyo, la de Conesa a la derecha y al centro el Cnel. Luis María Arguero. Unos 400 aborígenes cruzaron el arroyo y atacaron la columna de Paunero, el cacique Mauque- Fu atacó el ala izquierda, En auxilio de Paunero entraron en acción los obuses ligeros y la cohetera de los Húsares del Plata provocando el repliegue del enemigo por ese franco. Conesa cargó contra las fuerzas de Calfucura que opuso una fuerte resistencia, pero cuando Granada ordenó la entrada en acción de la reserva, fue desbordada y quebrado su frente por lo que se produjo una dispersión generalizada de los aborígenes que fueron perseguidos sin mayor suceso.
Tanto los partes de batalla de Granada como el de Paunero no respaldaban su victoria con cifras concretas de las bajas producidas al enemigo, lo que hace intuir que no eran tantas y que si bien se lo presentaba como un triunfo trascendente, estaba lejos de ser definitivo. El resultado era el de mínima que podía esperar Calfucura, es decir, ganar tiempo para que su gente pudiera tomar distancia. Para Estanislao Zeballos «… la llamada la batalla de Pihue fue un triunfo completo para el enemigo, porque después de fatigar esterilmente a Granada, descubrió su impotencia, y Callvucura se internó en Chilihue hecho y ufano, retirando sus inmensos rebaños, familias y cautivos».
Calfucura fue el soberano absoluto de las pampas hasta el 3 de junio de 1873, cuando falleció a los 108 años.
Este combate tuvo lugar en el Partido de Saavedra a 7.5 km de Pigüé, sobre el camino Pigüé-Ducos. La Comisión Nacional de Museos y Monumentos y Lugares Históricos en el año 1945 solicitó que se declarase lugar histórico el sitio donde se libro el combate, por tal motivo se erigió un monolito que lo recuerda.
Fuentes: Monferran, Ernesto Eugenio: «El Ejército de Operaciones del Sud y la Batalla del Pihue. Buenos Aires, 1962
Puliafito, César: «La Legione Italiana Bahía Blanca, 1856. El frente olvidado del Risorgimento». Bahía Blanca, 2006.
Prof. María de Luján Tanco.

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