Vladimir Estrada, gestión educativa: introducción y razones para un abordaje conversacional

indexSaludando y presentándome

Saludos cordiales, amigo lector. Soy Vladimir Estrada, académico y consultor cubano radicado en República Dominicana; y respondiendo a la gentil invitación que hace poco tiempo me hiciera la gentil, competente, prestigiosa y multipremiada colega argentina Daniela Leiva Seisdedos -Directora de El Arcón de Clio-, tengo a partir de hoy el honor y el gusto de proponerte una serie temática de textos sobre gestión educativa, a través de la cual pretendo compartir contigo ideas, conceptos, experiencias y casos, esencialmente a partir de lo aprendido -y/o en proceso de aprendizaje, que es permanente-  en la práctica docente, gerencial y consultiva propia y de otros muchos colegas.

Entremos, pues, de lleno al tema, que como dicen en mi tierra, para luego es tarde.

Acercándonos a la definición académica 

Hablar de gestión implica, necesariamente, referirse al menos a dos abordajes del concepto: el estrictamente semántico (la Real Academia Española de la Lengua) y uno de índole más práctica, orientada al aterrizaje y la implementación del mismo en la realidad organizacional y social. Y posteriormente, ajustarlo al contexto temático específico del cual estaremos hablando: la educación, o aún más estrecho, los sistemas, procesos y actividades educativas.

Según el Diccionario de la Real Academia (en lo adelante DRAE) gestión es “la acción y efecto de gestionar”, y también  “la acción y efecto de administrar”. O sea, taxativamente define a la gestión como sinónimo de administración.

Me constan las diversas disquisiciones que al respecto han existido y existen en la academia, la consultoría y la praxis. Pero si reconocemos a la Real Academia -tal cual la la define su Misión Institucional-, como “una institución con personalidad jurídica propia que tiene como misión principal velar porque los cambios que experimente la lengua española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico”, y a su Diccionario como “el repertorio en forma de libro o en soporte electrónico en el que se recogen, según un orden determinado, las palabras o expresiones de una o más lenguas, o de una materia concreta, acompañadas de su definición, equivalencia o explicación”, aplicando todo ello a la lengua española, pues… no hay mucho más que decir al respecto, ¿verdad?

Ya en la zona praxis, hay múltiples opciones, todas -o casi- coincidentes con el enfoque propuesto. En este enlace puedes constatar la variedad mencionada; y cabe citar el breve y preciso abordaje inicial:

“Gestión es la asunción y ejercicio de responsabilidades sobre un proceso (es decir, sobre un conjunto de actividades) lo que incluye:

  • La preocupación por la disposición de los recursos y estructuras necesarias para que tenga lugar.
  • La coordinación de sus actividades (y correspondientes interacciones)”.

Preciso, ¿verdad? Todo lo propuesto es parte de lo que mundialmente se conoce como proceso administrativo. Avancemos sobre esto.

Gestión es administración. Gestionar es administrar. Y entonces, ¿qué es administrar?

La administración es uno de los temas más estudiados y trabajados de la historia, sea bajo esa u otras diversas denominaciones; y ello se explica porque no ha existido ni existe ámbito alguno, ni actividad o proceso con intervención y participación humana, en el cual se utilicen recursos y desde el cual se pretendan resultados, que esté exento de la necesidad de ser administrado; o lo que es lo mismo según se ha demostrado, que no requiera ser adecuadamente gestionado.

Si vamos a las definiciones de administración, verás que y existen muchas, posiblemente tantas como autores han trabajado, investigado y teorizado sobre el tema. Y el concepto de gestión es equiparable a la inmensa mayoría de ellas, como puedes constatar, por ejemplo, explorando esta búsqueda en Google, en la cual aparecen múltiples citas de prestigiosos autores relacionados con el campo.

Entre mis predilectas de siempre está, por supuesto, la que propone Heinz Weihrich, cuando la define como “el proceso de influir en los seres humanos para que contribuyan a los propósitos organizacionales. Consiste en liderazgo, comunicación y motivación.” Y aunque el propio autor ha ampliado y profundizado en otros textos tal propuesta, y algunos podrían tal vez cuestionarse este abordaje por su enfoque casi exclusivo a las personas y su accionar, este es precisamente el motivo por el cual me gusta y mueve tanto. Porque las personas son, sin la menor duda, la esencia, el motor y la sangre y la vida de las organizaciones; de hecho, ellas son las organizaciones. Todo lo demás es soporte, infraestructura, proceso y recurso. Que sin las personas, ni significa ni aporta nada.

Y esto es especialmente importante en un campo tan humano y tan dependiente de lo humano como la educación. Así pretendo demostrarlo a lo largo de esta serie.

Por mi parte, y como resultado de dos décadas y pico de intervenciones e investigaciones, he propuesto e ido validando en el camino la siguiente definición:

Administrar es lograr que todas las personas que integran una organización, sepan, quieran y puedan ser y hacer en cada momento, y en un marco ético-moral pertinente al contexto sociocultural correspondiente, todo lo necesario para contribuir al logro de los objetivos organizacionales, en la mayor armonía posible con sus propios objetivos personales de desarrollo. Esa es, a mi juicio, la esencia del liderazgo administrativo efectivo.

Si adecuo esta definición al campo de la gestión educativa, integrando el concepto al contexto temático y práctico, podría plantearla aproximadamente como sigue:

Se administra o gestiona la educación para lograr que todos los actores involucrados o implicados directa o indirectamente en el desempeño de los sistemas, instituciones y procesos educativos a todos los niveles, sepan, quieran y puedan ser y hacer en cada momento,  en un marco ético-moral pertinente al contexto educacional y sociocultural correspondiente, todo lo necesario para cumplir los objetivos del ámbito y nivel organizativo en que cumplen sus funciones, en la mayor armonía posible con sus propios objetivos personales y profesionales pertinentes a su desarrollo como personas, y como integrantes y/o colaboradores del sistema, institución y/o proceso educativo correspondiente.

Así lo visualizo y siento. ¿Y por qué he escogido esta área temática para proponer mis colaboraciones? Te lo comento de inmediato.

Razones para escribir sobre gestión educativa

Soy un firme convencido de que los resultados obtenidos por una organización son una función directa de la efectividad y la calidad de la gerencia que la conduce. Y de que mientras más cerca esté la gerencia de las personas, mientras más y mejor esfuerzo haga para garantizar lo antes propuesto como definición, mejores serán los resultados individuales, y desde estos, los colectivos. Es literalmente imposible analizarlo de otro modo, si ponemos a las personas en el lugar que objetivamente les toca: el principal activo organizacional, el único capaz de integrar y hacer funcionar sistémicamente todos los demás activos, y en virtud de las sinergias así generadas, capitalizarlos y rentabilizarlos a tono con las metas de la organización.

Y esto tiene en el ámbito educativo una importancia capital. Una actividad tan dependiente de integrar lo humano y lo contextual, de conjuntar adecuadamente las voluntades y los recursos, de la integración productiva de personas, estrategias, sistemas, procesos e insumos tangibles e intangibles para garantizar la obtención de resultados, y que tiene por otra parte un tan profundo y diverso impacto sobre el desarrollo de cualquier sociedad, como lo es la educación, tiene que asegurar una conducción efectiva de todo ello. Y solo es posible lograrlo a través de una gestión educativa de alta calidad a todos los niveles, y especialmente, en el escenario donde se gana (o se pierde) la batalla por una educación de verdadera calidad: la institución educativa, el centro, la escuela, el instituto, la universidad, el espacio en que educadores y estudiantes convergen e interactúan para conseguir lo que se busca. A saber: entregar a la sociedad cada vez mejores ciudadanos, que además, hayan adquirido y estén preparados para aplicar en sus vidas un determinado y muy diverso grupo de competencias profesionales.

Entonces, amigo lector, urge continuar profesionalizando la gestión educativa y acercándola progresivamente al ejercicio del liderazgo genuino y efectivo. De todo ello me estaré ocupando a partir de hoy en este espacio, siempre en modo propositivo; ¡y espero tu gentil, analítica y crítica  compañía en el proceso!

Recibe un abrazo caluroso y cordial desde el Caribe, de tu nuevo amigo…

Vladimir

 

Acerca de Vladimir Estrada 5 Articles
Licenciado en Educación, cubano. Máster en Consultoría Gerencial. Vive y trabaja en República Dominicana. Director del Programa de Profesionalización de la Función Docente en la Universidad Abierta para Adultos (UAPA), y docente de Comportamiento Organizacional para la Universidad ISA. Director del Programa de Profesionalización de la Función Docente. Universidad Abierta para Adultos . República Dominicana. Blog : https://medium.com/profesorestrada
Contacto: Sitio web

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