Soberanía nacional. Una lucha vigente

obligadoEste 20 de noviembre se celebra el Día de la Soberanía en nuestro país, recordando el Combate de la Vuelta de Obligado. Este hecho no ha sido muy reconocido por la clase política y la gente hasta hace poco tiempo, pese a que figura en el anverso de los billetes de 20 pesos que circulan desde los´90. Cuando hablamos de soberanía podemos establecer distintas categorías y significados: soberanía política, soberanía popular, soberanía alimentaria, económica, etc. Pero en este caso nos vamos a ocupar de la soberanía política de una nación, que consiste en la facultad y/o capacidad de tomar decisiones, controlar y defender el territorio, imponer sus propias leyes y condiciones  para sus habitantes y ante el resto del mundo.  A continuación va un relato sobre cómo y en qué contexto se produjo el Combate de la Vuelta de Obligado:

Para 1840/1850 el Río de la Plata dividía intereses y divisas; con el trasfondo de las guerras civiles entre federales y unitarios, en tanto el imperialismo anglo-francés tejía el entramado de dominación bajo el argumento de “libertad de comercio” ” y la “libertad de navegación de los ríos interiores”. Contaba con una base de operaciones en la región: la bahía fortificada de Montevideo. Esta ampararía a las fuerzas unitarias opositoras a Juan M. de Rosas, y a las flotas armadas europeas. Dentro de este escenario de intereses en disputa, el tiempo demostraría las ambiciones imperialistas cuando estas fuerzas multinacionales conformaron la poderosa Alianza que haría la guerra invasiva contra Paraguay (1864), después de la emblemática Vuelta de Obligado (1845) y de la Batalla de Caseros (1852).

Durante la Guerra Grande (1845/51) el Uruguay independiente desde 1828 ve desdibujada su soberanía por los acontecimientos de carácter internacional, que involucran a los países de la región y las potencias agresoras. En la ciudad y  el puerto de Montevideo se abroquelan las fuerzas extranjeras; en la campaña oriental los federales al mando de Oribe enarbolan las banderas de la soberanía del incipiente Estado.
“Defendían Montevideo unos 2500 soldados franceses, 500 italianos, 500 argentinos unitarios, 400 orientales (aproximadamente el 5% de las tropas) y 6000 marinos embarcados en las flotas de la coalición europea”, dice Carlos Machado en su Historia de los Orientales. En Montevideo, bastión liberal, se alojaban fuerzas de ingleses, españoles, italianos, franceses, que desplegarían sus buques de guerra bloqueando el puerto de Buenos Aires para comerciar “libremente” o por vía del contrabando.

Pero habían otros que se sumaron a las intrigas y pretensiones económicas y políticas anglo-francesas en la región, eran los exiliados unitarios, cuya prensa, editada en Montevideo, no cesaba de publicar encendidos editoriales e informaciones falaces o exageradas que generaban preocupación por la seguridad de personas y capitales radicados en el Río de la Plata entre sus lectores parisinos y londinenses. No obstante, viendo que su actividad periodística no parecía alcanzar para movilizar la intervención europea, el jefe de los unitarios emigrados, Florencio Varela, se trasladó al viejo continente. Desplegó una incesante actividad hasta conseguir el apoyo de diplomáticos y comerciantes para conseguir una urgente intervención armada. También hubo casos como el de los gobernadores de Corrientes, Joaquín Madariaga, y de Santa Fe, Juan Pablo López, que se aliaron con los invasores, y a ellos se sumó el gobierno paraguayo de Carlos Antonio López con unos 4000 hombres y un ejército correntino de 5000 hombres, bajo las órdenes del general unitario José María Paz, al igual  que  su colega el general Lavalle en tiempos del bloqueo francés (1838-1840).

Los británicos siempre tuvieron fuertes intereses comerciales y políticos en el Rio de la Plata y aprovecharon bien las fuertes divisiones internas que había en la Confederación argentina, y en los países vecinos. “Divide y reinarás” (Nicolás Maquiavelo) parecía ser la frase favorita de los imperios, lejos de los sabios concejos que años más tarde aparecerían en los versos del célebre Martin Fierro; “.Los hermanos sean unidos en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera”

Dice J. L. Busaniche en Rosas visto por sus contemporáneos: “Los comisionados extranjeros enfrentaron a Rosas en Buenos Aires. Exigieron el retiro de sus tropas de la Banda Oriental y el levantamiento del bloqueo. Aquél invocó nuevamente sus derechos de beligerante y la soberanía de su país sobre los ríos interiores.
“Los almirantes Lainé e Inglefield apresaron entonces barcos argentinos en el Río de la Plata, tomaron la Colonia, y Martín García por el italiano Garibaldi (agosto/septiembre de 1845), y en octubre remontaron el Paraná con intención de desembarcar.
“Una vez en la Vuelta de Obligado, donde el río se estrecha y hace posible la defensa con baterías de la costa, lo hallaron cruzado por una larga cadena tendida sobre canoas, como símbolo de la soberanía nacional. En la orilla estaban escalonadas las baterías al mando del general Mansilla. Siete horas se defendieron los escasos cañones de Obligado contra el fuego incesante de ochenta y cinco bocas de fuego de las dos escuadras, que pasaron al fin, pero llevando en sus flancos el recuerdo de la jornada

Quizá la pregunta que muchos se harán es qué festejamos si ese combate terminó en una derrota militar, nada menos que frente a la flota de los imperios más importantes del siglo XIX. Lo que se rescata es el significado simbólico, en que una joven nación latinoamericana que se está gestando, pese a muchos años de una intensa guerra civil  no se doblega ante las presiones e intereses de las grandes potencias mundiales de la época.  Lo triste es que muchos unitarios y enemigos políticos (en una etapa anterior lucharon a favor de la independencia) de los federales, cegados por sus diferencias políticas y personales actuaron como cómplices de los imperios de la época, poniendo en peligro la soberanía nacional.bandera arg

El ejemplo de resistencia de nuestros compatriotas no se detuvo ahí, sino que siguieron otros como un desembarco inglés en la costa del Paraná que fue anulado por el coronel rosista Thorne. Si bien los invasores consiguieron llegar al puerto de Corrientes, las operaciones comerciales fueron mínimas.  El 10 de junio de 1846 el mismo general Mansilla, desde la costa de San Lorenzo, en Santa Fe (Paso del Quebracho), causó graves pérdidas a un convoy compuesto de doce buques de guerra a vapor y noventa y cinco mercantes que descendían el Paraná con víveres para la plaza de Montevideo.

Más adelante los invasores fueron puestos en fuga al atacar los puertos de Ensenada y de Atalaya. Estas noticias provocaron preocupación en Europa.  El Parlamento inglés condenó la operación, sobre la que no había sido consultado, ya que además había causado la paralización del comercio con Buenos Aires, generando grandes pérdidas económicas. Las autoridades inglesas ordenaron que su escuadra abandonara el Paraná, a mediados de 1848. Ante la defección británica, los franceses suspendieron la ofensiva sobre el Paraná. Finalmente, el 24 de noviembre de 1849 se firmó el Tratado Southern-Arana, donde Gran Bretaña aceptaba su derrota, reconocía la soberanía plena de la Confederación sobre los ríos interiores, devolvía todos los bienes y territorios requisados, y se comprometía a realizar un desagravio a la bandera argentina. La batalla de Vuelta de Obligado fortaleció el ser nacional y marcó un hito en la reivindicación de la soberanía nacional, y demostró el compromiso asumido por el pueblo argentino, liderado en ese momento por Rosas, en defensa del país, de sus tradiciones y del derecho a ser libres.

En la actualidad, el tema de la soberanía sigue vigente: la Argentina sigue reclamando sus derechos soberanos sobre las Islas Malvinas, usurpadas por los ingleses en 1833, y tiene el deber de proteger los recursos indispensables (petróleo, gas, el Acuífero Guaraní) para el desarrollo del pais y las siguientes generaciones argentinas. También se vive un momento de disputa, en plena globalización, con grandes corporaciones y Holdouts (“fondos buitres”) que con la complicidad/irresponsabilidad de algunos sectores empresariales y políticos, amenazan y/o atentan contra los intereses del pueblo argentino. Esperamos que la enseñanza que nos ha dejado la larga lucha política entre unitarios y federales no haya sido en vano.

 

 

Celia Lugones
Acerca de Celia Lugones 5 Articles
Licenciada en Ciencias Sociales Humanidades, con mención en Historia- Universidad Virtual de Quilmes. Profesora de Tercer ciclo de la EGB y de la Educación polimodal en Historia, con trayecto en Ciencias Sociales.I.S.F.D N°50 Profesora desde 2004 en Historia en escuelas del distrito de Berazategui, Quilmes y F Varela. Actualmente, ejerzo como profesora en , HISTORIA 5°, Trabajo y Ciudadania, en Secundaria Superior,( E.E.M N°15) , Historia 2° E.S.B N|40. Historia-geografia 1° y 2°, Problemática Social Contemporánea, Educación Civica, y rama de Adultos, (CENS 451, CEBAS 17 y FINES2). Berazategui.

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