San Martín, Chile y Artigas. Parte II

José de San Martín.
José de San Martín.
José de San Martín.

El ejército del Norte, mientras tanto, cumpliendo las órdenes del Directorio se encontraba combatiendo a los caudillos en Santa Fé pero Belgrano, “buscando la forma de afianzar las bases de la amistad y la confraternidad “ sobre las cuales se fundaría la paz y la concordia para la prosperidad de la nación, suscribe el tratado de San Lorenzo, el 12 de abril de 1819 por el cual se establece un armisticio entre las provincias beligerantes y Buenos Aires, a la vez que Belgrano es separado de la jefatura del ejército.
Fue entonces cuando San Martín, enterado de esta noticia, le escribió al creador de la Bandera el 16 de abril: “ Este pueblo ha recibido el mayor placer con su noticia, esperanzado en que se corte una guerra en la que solo se vierte sangre americana”.

En tanto, por conducto privado recibe una nota de Pueyrredón que le manifiesta :” contesto a la de usted del 16 próximo pasado en que me incluye copia de la confidencial de Guido. La orden para la venida de este ejército nunca tuvo por objeto la guerra de Santa Fé, y sí solo la necesidad de abrirnos al Perú, reuniendo a esas fuerzas con las de Belgrano…”
Sin embargo, la misión de buenos oficios de Chile y la actuación de San Martín en el sentido de apañarla, eran miradas con malos ojos por parte del gobierno de Buenos Aires
El 11 de marzo, Pueyrredón escribía a San Martín: “ aplaudo y agradezco el celo con que usted corre a todos los peligros del estado; pero siento que un concepto equivocado del riesgo haya privado a usted de la comodidad que podía disfrutar por algunos días hasta que se tocase otra nueva tarea. Es sin duda el mismo concepto de hallarse este pueblo en riesgo de ser destrozado por los anarquistas que movió y decidió al gobierno de Chile a apoyar esta determinación de oficio… nuestra situación es muy distinta a la que se creyó, y lejos de necesitar padrinos, estamos en caso de imponer la ley a los anarquistas…

¿ Cuáles son las ventajas que usted se ha prometido en esta misión? ¿ Es acaso docilizar el genio feroz de Artigas…? Él sabe muy bien que una paz… es el arma más segura y eficaz para su destrucción porque el ejemplo de nuestro orden destruye las bases de su imperio: esto lo empezó a sentir el año pasado y por eso me remitió todos los oficiales prisioneros y cerró los puertos orientales a nuestro comercio… De aquí que él (Artigas) siempre dice que quiere paz, pero sujetándola a condiciones humillantes e injuriosas para las Provincias Unidas…”
Esta larga filípica del Director Pueyrredón a su amigo San Martín, se justificaba en el enojo de los porteños ante las irreductibles posiciones de Artigas en cuanto a que les exigía para la paz, entre otras cosas, que el gobierno no estuviera en Buenos Aires, el pago de indemnizaciones por los daños causados a los pueblos a través de las invasiones a Santa Fé y Entre Ríos, el apoyo oficial del gobierno para su lucha contra los portugueses que invadieron la Banda Oriental (apoyadas de hecho por el gobierno porteño) y las medidas de cortar todo tipo de tráfico comercial entre Montevideo (en mano de los portugueses) y Buenos Aires a través de la utilización de corsarios norteamericanos que batallaban bajo la bandera de los “Pueblos Libres” En la misma y extensa carta, Pueyrredón advertía a San Martín sobre el peligro de la misión de paz chilena ya que “ resultaría un nuevo engreimiento de él y un mayor aliento a sus bandidos, a quienes tendría esta ocasión más de alucinar…” y terminaba apostrofando que “…me he resuelto prevenir a los diputados que suspendan todo paso en ejercicio de su comisión, también se lo digo a usted en contestación a su oficio.”

Sin perjuicio de la carta del Director Supremo, Tomás Guido escribía a San Martín desde Chile: ” no varía un punto mi opinión respecto a la necesidad de una prontísima transacción con los montoneros. Convengo con usted en que cualquiera sea el resultado de la campaña que se ha abierto contra ellos será funestísima a los intereses generales, si se decide por las armas…”

Luego de recibir la extensa carta de Pueyrredón, San Martín tuvo la convicción de que Buenos Aires no cedería un ápice para lograr la paz si no era a través de la derrota definitiva de Artigas por lo que escribió a Guido :” Por lo que veo esta guerra no va a concluir y solo tengo esperanzas en que la comisión de Chile y mis buenos deseos, puedan apagarla pues de lo contrario, aunque salgamos victoriosos, el resultado será perder a los bravos, aniquilar todo género de recursos, aumentar mutuamente odiosidad, desvastar la campaña…”

El Armisticio de San Lorenzo, no fue ratificado por las partes , la mediación chilena fue rechazada por Buenos Aires, el partido directorial profundizó su sorda campaña contra San Martín y la guerra continuó.
El 9 de junio el Congreso aceptó la renuncia de Pueyrredon como Director Supremo y fue reemplazado por José Rondeau.

El 21 de junio de 1819 el Libertador se dirigió al nuevo Director Supremo detallando sus empleos militares en España y su llegada a América para luchar por la causa de la patria.
Mas, la situación interna, el estado de su salud, las convicciones políticas lo llevaban a solicitar oficialmente “… pasar a prestar servicios al Estado de Chile en el que soy Brigadier…La causa que defiende aquel Estado está identificada con la de estas provincias y los cortos esfuerzos que pueda hacer, podrán influir en ambos.

Sírvase VE admitir, esto es con el mayor respeto y sumisión, la renuncia que hago de los empleos que poseo en el Estado concediéndome la gracia que con tanta justicia solicito…”
El 26 de diciembre, San Martín reitera su pedido de renuncia a Rondeau bajo estos términos: “en vano han sido mis continuas reclamaciones a VE por el espacio de tres años para que me concediese la separación del mando del ejército con el objeto de recuperar mi salud. Ya no es necesaria nueva reclamación pues mi postración absoluta me hace separarme de este cargo. Si VE no nombras otro general, el ejército está expuesto a su disolución” .

El gobierno rechazó la renuncia, San Martín pasó a Chile a continuar su magna tarea libertadora y el 27 de diciembre de 1819, Artigas le enviaba una carta donde le expresaba que “ Los pueblos de la banda Occidental del Paraná están alarmados por la seguridad de sus intereses, los de la nación contra el poder directorial. Yo estoy resuelto a protegerlo mientras no desaparezca esa pérfida coalición con la Corte del Brasil, y los pueblos se crean en seguridad a decidir su suerte.
V.E. créeme inexorable por este deber que llena toda la cordialidad de mis votos. Queda en manos de V.E. la resolución del problema. Tengo el honor de saludar a V.E. con mi más afectuosa consideración. Cuartel Gral. de Santa María, 27 de diciembre de 19. Fdo.: José Artigas”
En gran medida, era cierta la afirmación de Artigas ya que San Martín tenía parte importante en la resolución del problema de los pueblos del litoral contra el Directorio: si sus fuerzas intervenían apoyando al Directorio, podría destruir parte de la Nación.
Mas, si no intervenía – como lo hizo – permitía a los pueblos decidir su propia suerte. El Directorio cayó contra los “ pequeños restos de esa turba sin orden ni concierto” al decir de Matías Yrigoyen , el 1º de febrero de 1820 , en la batalla de Cepeda.

Ricardo Piccirilli expresa que “ San Martín advertía que según la habilidad con que él moviera las piezas del tablero, de esta comprometida partida americana, recogería el infortunio o la ventura para la empresa de la expedición al Perú…
En la concepción política del Libertador entre Buenos Aires y América, privó América. ..”
El 28 de febrero de 1820, el Tte. coronel Domingo Torres enviaba a San Martín en Chile, un pliego del General en Jefe de los entrerrianos, que decía lo siguiente: “Cuartel Federal del Pilar, febrero 20 de 1820. El voto general de la Nación ha sido al fin oído por el pueblo de Buenos Aires, que bajo la protección del Ejército Exterior y de las armas federales, ha depuesto al Congreso y Directorio, nombrando interinamente de Gobernador y Capitán general de la Provincia al Sr. Manuel de Sarratea…en federación las provincias, la patria libre de monstruos, será independiente y feliz. Dios Guarde a VS muchos años. Fdo.: Francisco Ramírez”
El 7 de marzo de 1820 San Martín remitía copia de esta carta a Guido expresándole “ incluyo a Ud. las comunicaciones que he tenido de Mendoza: por ellas verá que todo el teatro está mudado y que Buenos Aires entraba en la federación: en fin, veremos que sale de esta tortilla”
Poco después, el 26 de marzo comunicaba a su Ejército que “El Congreso y el Director Supremo de las Provincias Unidas no existen: de estas autoridades emanaba la mía de General en Jefe del Ejército de los Andes …” y por consiguiente delegaba en la oficialidad para que por sí y bajo su espontánea voluntad, nombraran un nuevo Jefe.

Por propia elección, los oficiales firmaron el “Acta de Rancagua” (2 de abril de 1820) donde ratificaron la autoridad de San Martín “ …porque su origen que es la salud del pueblo, es inmutable…
La expedición libertadora argentino – chilena bajo el mando supremo de San Martín, partió hacia el Perú en agosto de 1820, – sin el apoyo del gobierno de Bs.As. – lo liberó de los realistas y declaró su independencia en 1821
En 1822 San Martín renuncia al mando y luego de una corta estadía en Chile, regresó a Mendoza donde soportó continuos ataques y agravios de los porteños despechados por su actitud en el año “19”.

Antes de viajar a Buenos Aires en octubre de 1823, recibió una carta del santafecino Estanislao López quien le manifestaba “Se de una manera positiva… que a la llegada de usted a aquella capital, será juzgado por el Gobierno por un consejo de guerra de oficiales generales, por haber desobedecido sus órdenes haciendo la gloriosa campaña de Chile, no invadir Santa Fé, y la expedición libertadora al Perú. para evitar este escándalo inaudito y en manifestación de mi gratitud y del pueblo que presido, por haberse negado Ud. patrióticamente en 1820 a concurrir a derramar sangre de hermanos… siento el honor de asegurar a V. E. que a su solo aviso estaré con la provincia en masa a esperar a V. E. en el Desmochado para llevarlo en triunfo hasta la plaza de la Victoria. Si VE no aceptase esto, fácil me será hacerlo conducir con toda seguridad por Entre Ríos hasta Montevideo..”.

San Martín regresó solo a Buenos Aires el 4 de diciembre de 1823, sin embargo las peripecias del viaje lo llevaron por Santa Fé y se acercó a Rosario donde se entrevistó con López , a quien agradeció la advertencia y el ofrecimiento de llevarlo en triunfo hasta Buenos Aires.
Pero, dice San Martín en carta a Guido “…¡ Mas aquí de Don Quijote! yo creí que era de mi honor no retroceder…” Y no retrocedió : recogió a su hija, y el 10 de febrero de 1824 se embarcó en el navío “Le Bayonnais” rumbo al olvido.

Poco antes de partir en su expedición libertadora, San Martín escribía al pueblo de Buenos Aires una larga despedida en la que mencionada, entre otras cosas:”…vosotros me habéis acriminado no haber contribuído a aumentar nuestras desgracias porque este habría sido el resultado si yo hubiese tomado parte activa en la guerra contra los federalistas. Mi ejército era el único que conservaba su moral y lo exponía a perderla, abriendo una campaña en la que el ejemplo de la licencia, armase mis tropas contra el orden…suponiendo que la suerte de las armas me hubiese sido favorable en la guerra civil, yo habría tenido que llorar la victoria con los mismos vencidos…”
Para comprender el estado de ánimo de los logistas porteños respecto a la posición de San Martín, basta con leer la carta que el ministro chileno Zañartú enviara a O’Higgins en diciembre de 1820: “…la cofradía ( la Logia) no se entiende entre sí y ya desconfían unos de otros. Todos abominan de San Martín y no ven en él más que a un enemigo de la Sociedad desde que se ha resistido a tomar parte de las guerras civiles, y ha impedido la marcha de sus tropas. A él atribuyen la sublevación de los pueblos y, si aumentan las desgracias de este país, creo que lo quemarían en estatua…”
Piccinali Héctor Juan. “San Martín y Rosas”. op. Cit.
El vecindario y autoridades locales de Rosario esperaban a San Martín. El gobernador Lopez se adelantó con su escolta hasta la guardia de la Esquina y desde allí escoltó al Libertador hasta la Villa del Rosario, el 5 de diciembre de 1823. Luego de la entrevista informal que mantuvieron, López acompañó con su escolta a San Martín hasta San Nicolás de los Arroyos.

Bibliografía consultada.
• Orsi René en “San Martín y Artigas: coincidencia en pensamiento y acción”. Anales de la Academia Sanmartiniana, (XVI) Bs. As. 1998
• Petrocelli, Héctor B. “ “las misiones orientales, parte del precio que pagó Urquiza para derrocar a Rosas”. I. N. De Inv. Históricas “Juan M. De Rosas” Bs. As. 1995.
• Si bien San Martín tenía predilecciones monárquicas, “no transigió con ninguna de las ramas de los Borbones – ni la española ni la francesa- gestada en las tramitaciones oficiales. Tampoco aceptó dar ventajas a los Braganza mezclándolos en los pleitos internos del país y aunque no fue partidario del régimen federal, su visión de los problemas nacionales tenía notorias afinidades con la de los caudillos: enfrentaban a los mismos enemigos y la misma sinuosidad de una política enfeudada a extraños intereses” (Luis C. Alen Lascano -“ El Gral. San Martín y sus relaciones con los gobernantes provinciales”. Anales de la Ac. Sanmartiniana (XV) Bs. As. 1993).
• Pucci, Julia Marta “San Martín: Cartas y Máximas” Ed. Santiago. Chile, 1994.
• Salvador Ferla en “La desesperada búsqueda de una solución política” Revista “Todo es Historia nº 174, Bs. As. 1981”

Julio Ruiz
Acerca de Julio Ruiz 32 Articles
Profesor de Historia. Colegio Cervantes de Bolívar, Argentina. Ex Intendente de la Ciudad de Bolívar en la Provincia de Buenos Aires, Argentina. Abogado. Obras Históricas entre otras: Blandengues, "La Odisea", "Historias que hicieron cuentos", "Paginas de una historia olvidada", ect Todo se resume en "la historia, un cuento y un libro"

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