¡Maldito Watsapp!

fb-postLlego a casa haciendo malabares con cuatro bolsas de la compra, las llaves del coche en la boca, el bolso y la chaqueta colgada del brazo. Suena mi móvil, es un whatsapp. Dejo rápidamente las bolsas sobre la encimera, escupo las llaves del coche y abro la cremallera de mi bolso. Miro el mensaje, es de un grupo de mamás del cole: ” necesito la respuesta 4 de sociales, ¿quiénes eran los escribanos?”
Con las prisas no me he dado cuenta si el grupo era el de Pau o el de Rebeca, les pregunto a voces desde el pasillo quién de los dos tiene deberes de sociales esta tarde, me miran con cara de asombro, como si fuera la primera vez que oyen la palabra “sociales”.

¿Qué es mejor?, ¿Guardo la comida en el congelador o me subo a averiguar en google quién eran los escribanos?
Pau se sienta tranquilamente en el sofá, Rebeca está abriendo un comic. Subo pitando las escaleras; primero los escribanos y después el congelador. ¡Y es que ahora con el whatsapp uno no tiene excusa para no hacer los deberes de los niños!
¡PARA UN MOMENTO! ¿Quién está en tercero de primaria, mi hijo o yo?, ¿cuándo me corrigió los deberes mi madre antes de ir a clase?, ¿conocía mi calendario de exámenes? …

Yo tenía entendido que las tareas de casa (ya que no hay más remedio que vivir con ellas) sirven, al menos, para repasar lo que se hace en el colegio, para equivocarse y para corregir los errores en común al día siguiente, porque ese es el proceso de aprendizaje, ¿no?, caerse y volverse a levantar. Ignoraba que los deberes formaran parte de lo que ahora llaman “conciliación familia- centro escolar” y por ese motivo nos veamos obligados a supervisar, repasar y a veces hasta responsabilizarnos nosotros mismos de sus tareas.
Si mi hijo se olvida el cuaderno en el colegio, escribo al whatsapp de mamás y me envían una foto. Así el niño podrá llevar los deberes hechos aunque sea en un folio aparte.

Si no “encontramos” la solución a la pregunta 4 de sociales, escribo al whatsapp de mamás porque seguro que alguna conoce la respuesta. Porque no va a ir al colegio con la respuesta en blanco.
Si no estoy segura del calendario de exámenes, escribo al grupo de mamás y me lo envían completo. No vaya a ser que se nos pase alguna fecha y tengamos un disgusto.
Pues os voy a contar algo, ¡SE TERMINÓ! Y no es que no quiera que mi hijo sea el más aplicado y responsable de la clase, es justamente porque quiero que mi hijo sea el más aplicado y responsable de la clase y estamos consiguiendo justo el efecto contrario.

Irá al colegio sin su cuaderno de sociales porque si no, nunca sabrá lo que significa ser responsable.
Dejará en blanco la pregunta de los escribanos así, cuando mañana le pregunte su profesor, aprenderá a enfrentarse y resolver sus propios problemas.
Será él quien me cuente cuándo tiene los exámenes porque de este modo irá adquiriendo cada vez más autonomía…

Es posible que hoy parezca una madre irresponsable y mi hijo un tarugo descarriado…, puede ser, pero ya hablamos dentro de unos años…
Mañana me silencio el grupo hasta dentro de un año, porque no se pueden diez…

Acerca de Monica Bordanova 14 Articles
Soy española, de Valencia. Nací con un lápiz en la mano pero la vida me llevó a estudiar derecho. Como no podía ser de otro modo, los colores tiraron más que las letras y después de algunos años de resolver pleitos decidí embarcarme en la aventura editorial. Desde 2008 trabajo por y para los niños y su educación; escribiendo, ilustrando y enseñando, ¿ hay algo mejor? Ediciones Lola Pirindola es una editorial especializada en cuentos personalizados y recursos educativos infantiles. Una de las mejores fórmulas de estimulación para los más pequeños.
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3 comentarios en ¡Maldito Watsapp!

  1. Aleluya, Monica!!! Es lo que he sostenido toda mi vida! Le funciono a mi mama y me funciono a mi. La mayoria de las madres me miraron siempre como si estuviera fuera de la realidad por pensar asi…ahora me reconforta encontrar tu opinion. Creo que nos quejamos de la falta de responsabilidad de los jovenes de hoy pero no les ensenamos a ser responsables desde chicos. Y lo peor, y disculpenme si ofendo a alguien con mi teoria, pero es que pienso que en el origen de la resistencia de las madres a dejar a sus hijos hacer solos sus tareas hay una disimulada necesidad de aparentar ser madres perfectas, aunque, paradojicamente, en este caso, querer reemplazar a los hijos en sus responsabilidades las hace cometer un error de educacion

  2. Hola, Gabriela. Me alegra que compartas nuestra opinión. Imagino que es la opinión con la que muchas de nosotras estamos de acuerdo pero nos cuesta reconocer. Me parece que en nuestro afán de ser perfectas añadimos también un sentimiento de culpa por no poder pasar con ellos el mismo tiempo que pasaron con nosotras nuestras madres lo que deriva en un deseo de hacerles la vida lo más perfecta posible, obteniendo a la larga, como tú bien dices, el efecto contrario. En fin, espero que el artículo nos sirva, al menos para reflexionar.

    Un abrazo
    Mónica

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