Escribir: El desarrollo Cerebral

cerebro_hijoLa enseñanza de la escritura es un tema tan común y necesario para el desarrollo de los estudiantes, tanto académicamente como en la vida diaria, que no nos planteamos en qué grado impacta este aprendizaje en nuestro proceso madurativo.

Claramente, la escritura es necesaria para una posterior adquisición de conocimientos, y la cultura de toda nuestra civilización queda recogida mediante este código. Sin embargo, con el auge de las nuevas tecnologías y la digitalización de la información, en algunos países como Finlandia se comienzan a barajar las posibilidades de hacer más hincapié en el lenguaje escrito mediante dispositivos tecnológicos que la escritura manual.

Por este motivo lanzo la siguiente cuestión: ¿en alguna ocasión te has planteado cómo influye el aprendizaje de la escritura en el desarrollo cerebral de cada individuo?

El primer paso es aprender a coger el lápiz…

Desde los primeros años de vida, a los niños se les da lápices y ceras para que comiencen a pintar y a experimentar sobre un folio en blanco. En un principio, cogerán el lápiz con toda la mano cerrada, y pintarán de forma independiente con la mano derecha y la mano izquierda.

Poco a poco, acorde a su proceso de maduración, el niño tenderá a coger el lápiz con una mano u otra, comenzando a dar indicios de su desarrollo lateral y definiéndose como zurdo o diestro. Este proceso puede durar hasta los 6 o 7 años, donde si no se observa una dominancia clara (ambidextrismo) es necesario consultar con un especialista.

Además, el niño comenzará a desarrolla la llamada pinza, que es la posición de la mano con la que se coge el lápiz con los dedos.

Hasta este punto, simplemente aprendiendo a coger el lápiz, hemos comenzado a desarrollar un hemisferio dominante (lateralidad) y activado las zonas cerebrales para la postura manual idónea (desarrollo de las áreas motrices).

… y empezar a pintar

En primer lugar, los niños comienzan con el dibujo espontáneo o garabateo, necesarios antes de iniciar el aprendizaje de la escritura.

Los primeros ejercicios son amplios y sobre superficies extensas, que permitan al estudiante ya no solo controlar la posición de su mano, sino también el movimiento de su brazo. Una vez más, nos encontramos activando las áreas motrices cerebrales.

Poco a poco, estos espacios se hacen más pequeños, y comienzan a realizar trazos más concretos. Deben comenzar copiando rayas y círculos, lo que ya no sólo les obliga a estar pendiente de los trazos y de los movimientos de la mano y el brazo, sino a conseguir una correcta coordinación óculo-manual, es decir, que la mano y los ojos trabajen de forma conjunta.

Estos trazos simples, poco a poco, se convertirán en trazos más complejos, como espirales u otras formas.

Los primeros números y letras

Una vez dominados los primeros trazos, a los estudiantes se les comienzan a enseñar los primeros números y algunas letras sencillas como las vocales. Aprenden a reconocerlas, y comienzan a pintarlas sobre el papel.

Con este simple gesto activamos las áreas cerebrales en las cuales se almacenará la información que están adquiriendo: la memoria.

Por supuesto, la memoria ya ha sido trabajada con anterioridad: han memorizado la posición de la mano o el trazo que deben copiar, entre otros. Este tipo de memoria puede ser denominada como memoria muscular.

Sin embargo, ahora es cuando comienzan a desarrollar y a complementar la memoria verbal. Este tipo de memoria no comienza tampoco en este momento, sino que se inició con el desarrollo del habla. Sin embargo, si es cierto que el aprendizaje de la escritura lo complementa y se retroalimentan mutuamente.

Las primeras frases

Una vez conocidas las letras, comenzamos a formar palabras y frases. Pero estas palabras y frases tienen un orden. Es decir, no escribimos letras al azar sobre un folio.

Cuando comenzamos a escribir en el papel, comenzamos en la parte superior, en la esquina izquierda, y las palabras se enlazan en sentido izquierda-derecha. Al igual que la escritura, la lectura también se realiza en este sentido. A esto se le denomina direccionalidad.

Es decir, en este proceso comenzamos a conocer el espacio, a ser conscientes del arriba y abajo, del derecha e izquierda, a ordenar las palabras con un tamaño adecuado en el papel. En este punto los estudiantes no solo están desarrollando y definiendo su lateralidad, sino que además están ayudando a desarrollar su capacidad espacial.

Por lo tanto…

La enseñanza de la escritura implica el desarrollo de multitud de procesos cerebrales. Entre ellos, el desarrollo de la lateralidad,  de las áreas motrices, la coordinación óculo-manual, la memoria y la capacidad espacial.

Podemos denominar el proceso de escritura como uno de los procesos más complejos de forma cognitiva que se realiza a temprana edad. Este marca nuestro desarrollo como individuo y persona,  y nos permite además, acceder al saber común de nuestra civilización.

Carmen María Sepúlveda
Acerca de Carmen María Sepúlveda 6 Articles
Neuroeducadora y titulada en Música. Interesada en la Neuroeducación, las estrategias didácticas personalizadas y las dificultades de aprendizaje. "Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida". (Pitágoras)

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