El periodo sumerio

SUMERIOLos sumerios fueron la primera gran cultura que existió en Próximo Oriente. Su llegada ha sido objeto de numerosas discusiones, pero lo cierto es que estuvieron presentes en la Baja Mesopotamia desde el IV milenio. La población se concentraba en el centro y sur de la Baja Mesopotamia, región que los textos denominan “sumer”, y coexistió con una población semita, presente en importantes ciudades, como Kish. Esta región, concentrada en el centro-norte de la Baja Mesopotamia es conocida como Akkad.

La cultura Uruk había establecido las bases de un sistema de escritura, que será desarrollado en lengua sumeria. Los diferentes textos que se conservan nos remiten a campañas militares y actividad constructora. También aparecen los primeros textos legales, con medidas adoptadas por los monarcas. Si lugar a dudas, la fuente más importante es la Lista Real Sumeria (Redactada por la I Dinastía de Isin). En ella, los reyes se presentan como una dinastía continua que habían establecido los dioses. Los primeros reyes serían dioses, una dinastía mítica; De hecho, se menciona cómo “la realeza descendió del cielo”, trasladándose de una ciudad a otra. Los reinados anteriores al diluvio llegaban a durar miles de años. Sería tras la V Dinastía cuando acontecería el diluvio, igualándolo todo e iniciándose las dinastías humanas. La primera ciudad donde se establecería la primera dinastía humana sería Kish (De ahí la importancia ideológica de esta ciudad).

Otras fuentes importantes son los llamados Himnos Sumerios del Templo. En cualquier caso, nos presentan un mundo fragmentado políticamente, formado por diferentes ciudades-estado, que correspondería a la decisión del Consejo de los Dioses de dividir su mundo en diferentes ciudades, cada una de ellas asignada a un Dios (Esta es la razón que cada ciudad tuviera su propio Dios). Junto a este mosaico nos encontraríamos con los sumerios al sur y los semitas al norte de la Baja Mesopotamia.

Es una tarea realmente complicada reconstruir la historia de estos siglos. La historiografía afirma que, en un principio, la convivencia de las diferentes culturas fue pacífica, pero paulatinamente irá desapareciendo, siendo prueba de ellos la construcción de murallas, como la ciudad de Uruk.

Dos de las ciudades más importantes serían Kish y Uruk. Es probable que el progresivo crecimiento demográfico terminara por generar conflictos entre las diferentes ciudades, atribuidos a enfrentamientos de las diferentes divinidades, patronas de cada ciudad; así, un ejemplo ilustrativo sería el texto denominado Gilgamesh y Agga de Kish, donde se pretende ver el enfrentamiento de las ciudades de Kish y Uruk, y, por tanto, de semitas y sumerios. Se ha especulado que el motivo real de los conflictos fuera el control de los canales de agua, así como las tierras cultivables intermedias entre las ciudades. No obstante, el conflicto mejor documentado es el que enfrentó a la ciudad de Umma y Lagash, por la propiedad de unos canales de agua.

Las ciudades presentes en el periodo sumerio serían Ur, Uruk, Lagash, Shurrupak, Umma, Eridu, Nippur, Kish y Adab. Todas eran vistas como un territorio sagrado. Los gobernantes recibían diferentes títulos; el más destacado sería el de En, asociado al sacerdocio (Ligado a los templos, estructura importante de la ciudad). Otro título sería Ensi, traducido como gobernador, o representante del rey. Existía otro título conocido como lugal, entendido como gobernante humano, y que irá adquiriendo mayor importancia con respecto al En. Hay historiadores que atribuyen el título de lugal al de líder militar. En cuanto a la organización política se ha llegado a hablar de la presencia de asambleas, e incluso de una democracia primitiva, que elegiría a su líder.

El rey de Kish siempre tendría una posición preeminente con respecto al resto, debido a que fue la ciudad donde descendió la realeza, y como tal, ejercerá como intermediario en los conflictos entre ciudades de la región.

La población trabajaba las tierras, dependiendo de las crecidas de los ríos Tigris y Éufrates. Se configuró un sistema de canales para facilitar el cultivo. Estos canales ya fueron construidos desde el Neolítico. Por lo general, se construía un canal principal del que derivaban canales secundarios, destinados a los diferentes campos de cultivo. En un principio el Estado no intervendría en la construcción de los canales, pero con el aumento de las necesidades de abastecimiento iría asumiendo la construcción de los mismos. Por otro lado se practicaba la ganadería.

En cuanto al sistema de propiedad, primaba la propiedad privada. Aproximadamente el 30% de las tierras pertenecían al templo. Había tres tipos diferentes de tierras:

–       Nigenna: Su rendimiento era destinado en su totalidad al mantenimiento del templo.

–       Kurra: Tierras adscritas a los campesinos y artesanos del templo como “pago” de los servicios que prestaban. No podían ser heredadas.

–       Urulal: Tierras arrendadas a cambio de un porcentaje de cosechas.

La sociedad también estaba estructurada:

–       Lu: Gobernantes, sacerdotes y funcionarios.

–       Mashda: Personas obligadas a prestar servicios cuando eran llamadas.

–       Esclavos: Generalmente, prisioneros de guerra.

En cuanto al ámbito religioso, como se ha dicho anteriormente, en cada ciudad residía una divinidad, de ahí la importancia del templo, su morada. Los Dioses adquieren cierta importancia en los conflictos, ya que cuando dos ciudades se enfrentaban se traducía como el enfrentamiento de los Dioses. El mundo mitológico reproduce el mundo humano, las características de los diferentes Dioses son cualidades humanas (emociones, necesidades, sentimientos…). Las ofrendas quedaban registradas en diferentes tablillas. Destacarían tres dioses: An, Dios de la parte superior del universo; Enlil, Dios del espacio aéreo y Enki (Traducido como Dios del Apsu). Según la mitología sumeria, los Dioses crearon al hombre para que trabajara para ellos. La inmortalidad era exclusiva cualidad de los Dioses, los humanos no tenían esperanza de una vida tras la muerte. El mundo lo concebían como una gran esfera. En la parte superior vivirían los Dioses; la parte inferior sería entendida como el infierno, donde también habitaban algunas divinidades y la zona intermedia se encontraba una extensión de agua salada y tierra, con Mesopotamia en el centro, siendo sostenida por agua dulce.

 

Bibliografía:

–       Pérez Lagarcha, A. “Historia Antigua de Egipto y del Próximo Oriente”.

–       Crawford, H. “Sumer and the Sumerians”.

–       Kuhrt, A. “El Oriente Próximo en la Antigüedad”.

Javier de Benito
Acerca de Javier de Benito 15 Articles
Estudiante de Historia de la Universidad Autónoma de Madrid. Director de intrahistoria.com. Títulaciones en nacionalismo catalán y judaísmo por la Universidad Complutense de Madrid; Mención de honor en Nación y nacionalismos de la Europa contemporánea.
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