Aprender un idioma, crear un puente

kinder-inglesDesde la niñez, comenzamos a notar que tenemos más afinidad o interés por ciertos aspectos del mundo y campos de estudio o dicho de otra manera, ciertas ciencias.

En la escuela, podemos observar cómo esta afinidad se hace más evidente: por un lado, están los alumnos que disfrutan los juegos y deportes en la clase de Educación Física; por otro, los que se deleitan con la lectura de cuentos y novelas clásicos; también están los que se abstraen del mundo real por unas horas en las clases de música y plástica; e, infaltablemente, los “genios” de las matemáticas, por nombrar algunos ejemplos.

Sin embargo, no es muy frecuente encontrar grandes entusiastas de las lenguas extranjeras y, por ende, del idioma inglés, el que más comúnmente se enseña en los establecimientos educativos desde la escuela primaria. En la mayoría de los casos, los alumnos interesados en esta materia (que, lamentablemente, no suelen ser muchos), son alumnos que ya están familiarizados con las estructuras y los sonidos de la lengua inglesa debido a que asisten a clases en institutos o con profesores particulares.

Por tanto, esa situación implica un gran desafío para el docente: dado que los participantes más activos en la clase son aquellos alumnos que ya conocen (al menos parcialmente) los contenidos de las clases, es el resto de la clase el que demanda más atención al docente, quien debe ponerse como objetivo que también este grupo de alumnos se interese por la materia e incorporen los contenidos del programa de la manera más simple e idónea.

Es aquí donde surge el mayor interrogante: ¿cuál es esa manera? Pero, aunque este interrogante surja reiteradas veces, la respuesta es siempre la misma: esa manera no existe. La razón por la cual no existe es que cada alumno es diferente y sus intereses también lo son, y para el docente es físicamente imposible abordar la materia de manera personalizada porque, ya de por sí, la clase es una entidad colectiva.

Además, existen muchos otros factores que dificultan la enseñanza del idioma, como por ejemplo: la escasa exposición que se tiene frente a él en la vida cotidiana, la poca cantidad de horas de clase que pueden dedicársele en la escuela, o las grandes diferencias léxicas y gramaticales que separan la lengua castellana de la inglesa. No obstante, puede decirse que estos factores son superficiales. Existe un factor interno que se puede considerar fundamental, y es que los alumnos no siempre son conscientes durante la etapa escolar (e incluso después) de que poseer conocimientos básicos de una segunda lengua es (y siempre ha sido) una ventaja no solo en el plano laboral sino también en el personal: quien puede comprender más de un idioma tiene a su alcance una herramienta que le da la posibilidad de dirigirse a otra cultura, de comunicarle, expresarle y transmitirle sentimientos, ideas, creencias, conocimientos… y le permite recibir lo mismo de ella. Esta falta de conciencia frente al aprendizaje del idioma, lo minimiza y lo transforma en un objeto cuyas calificaciones tienen más importancia que el conocimiento que se adquiere sobre él a lo largo del ciclo escolar.

Entonces: el docente tiene como tarea principal concientizar, remover esa concepción de que una segunda lengua es algo que no está presente en nuestra vida cotidiana; trasladar el idioma inglés del plano abstracto al concreto y demostrar que sí es útil, que sí es necesario y que sí contribuye al desarrollo personal y profesional; explicar que cada lengua es un nexo, un “puente” intercultural y no una lista de definiciones. Si esta nueva noción se tiene presente durante todo el período de enseñanza, el docente habrá creado una nueva perspectiva en el alumnado que lo predispondrá en mayor medida a aprender el idioma. Este es el primer paso que hay que dar para abordar la materia, el cual es válido para y aplicable a todos los alumnos. En otras palabras, lo que implica este primer paso funciona, de alguna forma, como denominador común en la clase, permitiendo que el docente pueda presentar un enfoque unificado de la materia apropiado no solamente para cada alumno de forma individual sino también para la clase como entidad colectiva.ingles y computacion

Dicho de otra forma, durante el período de aprendizaje -y enseñanza- del idioma inglés, surgirán dificultades relacionadas con el contenido y la forma de aquel, pero también el desinterés y la falta de afinidad se convierten en un gran contratiempo.

El docente nunca tendrá a su alcance un único método de enseñanza que le sea útil a cada alumno por igual, pero sí tiene la posibilidad (y debe) fomentar el interés y generar conciencia sobre lo importante que es conocer la lengua, dar razones concretas por medio de situaciones concretas, explicar los porqués, y utilizar esta concientización como principal herramienta para motivar a los alumnos y ayudarlos a superar los obstáculos que surjan en el ciclo de aprendizaje.

Ana Cermelo
Acerca de Ana Cermelo 7 Articles
24 años. Estudiante de Traductorado de Inglés-Español en la UNLP. Profesora suplente de Inglés en Colegio Sagrado Corazón.
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