Compro flota barata

buenos-aires-y-la-confederacin-1852-1862-1-728En septiembre de 1852, disconforme con la forma elegida para la sanción de la Constitución Nacional, la Provincia de Buenos Aires se separa de la Confederación Argentina, transformándose en el Estado de Buenos Aires.

La campaña de la provincia no adhirió a esta separación por lo que, respetando la Unidad Nacional, se mantuvo fiel a Urquiza y levantó sus tropas para ponerle sitio a la ciudad de Buenos Aires, tratando de impedir de esta manera, que le llegaran refuerzos, víveres o que pudiera vender sus mercaderías por tierra.

El sitio por tierra fué reforzado por órdenes de Urquiza, con regimientos procedentes de Córdoba, Santa Fé, Santiago del Estero, San Juan y San Luis.
Participaron también, fuerzas de indígenas de la provincia de Buenos Aires que habían respondido a Rosas .

Con el mismo fin, en diciembre de 1852 la Confederación Argentina impuso bloqueo por agua al Estado de Buenos Aires. A tal fin, Urquiza, Presidente de la Confederación contrató como jefe de la Escuadra Nacional al Comodoro John Halsted Coe.

Buenos Aires, que se había quedado sin Escuadra para defenderse del bloqueo luego de una derrota en el combate de Martín García, realizó gestiones a través de su ministro Carlos Calvo para sobornar al Comodoro Coe a fin de que entregara al gobierno porteño, los buques de la Confederación.

El jefe de la escuadra de la Confederación era fácilmente sobornable, como lo había dejado ver durante el bloqueo, al dejar desembarcar mercaderías prohibidas en Buenos Aires mediante el pago de “comisiones” que les exigía a los capitanes de los buques mercantes.

Fué así como el 20 de junio de 1853, el capitán Turner llegó con el barco de la confederación “Enigma” al puerto de Buenos Aires y comunicó a las autoridades porteñas que Coe estaba dispuesto a entregar la flota a Buenos Aires si era recompensado por este acto. El mismo día se hizo entrega al comodoro Coe, de una suma de 26000 onzas de oro y éste sin más trámite, entregó la flota de la Confederación a Buenos Aires.

El enviado especial de Inglaterra, Sir Charles Hotham informaba a su gobierno, con fecha 15 de julio respecto de la conducta del general José M. Flores, jefe de la defensa porteña : “llegó no con un ejército sino con una especie de banco portátil, que emitía letras de crédito sobre la ciudad de Buenos Aires a todos los que se le unían”

Efectivamente, esta especie de “banco portátil” comandado por el General Flores y el General Paz, servía para comprar voluntades a favor de Buenos Aires, tal como lo había ordenado el gobernador : ” si la persuasión fracasase, utilizarán medios más audaces…” y así, comenzaron a comprar los regimientos de las provincias que la Confederación mandaba para sitiar Buenos Aires.

Cuenta Luis R. Frías que el doctor Manuel Lucero, comisionado de Córdoba ante el Presidente Urquiza detallaba un intento de soborno generalizado a sus tropas de la siguiente manera ; “Las división cordobesa ha tenido ocasión de acreditar su lealtad a la causa, burlándose de una tentativa que ha empleado Buenos Aires para seducirla comprándola …preséntole todo el equipo que se traía dispuesto para comprar nuestras tropas y una cantidad de onzas de oro”. El equipo consistía en uniformes nuevos, porteños, para vestir a estas tropas que Buenos Aires pensaba comprar como mercenarias. 97

A pesar de esta muestra de fé en el gobierno de la Confederación que manifiesta el representante de Córdoba, las tropas sitiadoras de Buenos Aires se fueron dispersando lentamente como por arte de magia : regimientos enteros desaparecían, en algunos casos volviendo a sus provincias con uniformes nuevos, como los santiagueños, en otro apareciendo del otro lado de la línea, del lado de los porteños, como los cordobeses y sanjuaninos.

El sitio de Buenos Aires , por tierra, se diluyó, así como había desaparecido el sitio por agua cuando ” compró ” la flota de la Confederación.

Ante la falta de tropas suficientes, y la falta de seguridad en la fidelidad de las que quedaban realizando el sitio, el mismo Urquiza debió escaparse durante la noche, a lomo de mula , con el agua hasta las rodillas, salvando la vida gracias a la intervención del General Paz que le permitió alcanzar la borda de un navío inglés y lo alejó de Buenos Aires. Dice Frías que Urquiza ” ya conocía – y no olvidaría jamás – el temible poder del Puerto Rebelde, decidido a no doblegarse ante su Nación.

Julio Ruiz
Acerca de Julio Ruiz 32 Articles
Profesor de Historia. Colegio Cervantes de Bolívar, Argentina. Ex Intendente de la Ciudad de Bolívar en la Provincia de Buenos Aires, Argentina. Abogado. Obras Históricas entre otras: Blandengues, "La Odisea", "Historias que hicieron cuentos", "Paginas de una historia olvidada", ect Todo se resume en "la historia, un cuento y un libro"

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